La posibilidad de predecir el futuro no ha inquietado únicamente a las sociedades más supersticiosas, sino que se ha encontrado también en el seno de grupos humanos caracterizados por el pensamiento más cientificista o las políticas tecnocráticas. En estos casos la proyección del futuro cobró un nuevo perfil: la evaluación anticipada del naciente cambio tecnológico, donde las transformaciones sociales experimentaban cambios nunca antes observados. Desde luego que en esos casos la predicción se basaba más en proyecciones lógicas que en “iluminaciones”.
La sociedad postindustrial que inició el siglo XX se mantuvo siempre preocupada por el rumbo del progreso que estaba adoptando, el auge de autores tan grandes como Julio Verne o H.G. Wells revelan la incertidumbre general que se debatía entre el éxito de la sociedad del progreso científico o el derrumbe por el uso malintencionado de la ciencia.
Más allá de las deliberaciones literarias, el sector de la ciencia también manifestaba sus inquietudes. Además de un notable científico Thomas Alva Edison siempre se destacó por su capacidad para vender su tecnología e introducirla en los recovecos más estrechos de la vida doméstica. Esta gran influencia también le permitió ser un líder de opinión en materia de percepción pública de la ciencia y la tecnología y por ende un visionario consumado.
El 23 de junio de 1911 el diario Miami Metropolis publicó un artículo donde Edison especulaba libremente sobre el estado de la tecnología y la sociedad en el año 2011, es decir la forma que tendría el mundo 100 años después. Como se observa, sus conjeturas tuvieron mucha mejor suerte que muchas de las de sus literatos contemporáneos:
Transporte:
Los trenes verían sus últimos días pues la electricidad daría movimiento a los nuevos transportes. Los viajeros del 2011 podrán viajar a todo el mundo a través de “máquinas enormes a 200 millas por hora”.
Libros:
El papel también estaba condenado, los libros del futuro serían hojas de níquel muy ligeras donde podría caber toda una biblioteca. Con tan sólo dos pulgadas de grosor podríamos tener un volumen de 40mil páginas.
Las viviendas:
Las casas serán mucho más baratas, sus interiores y artículos estarían hechos totalmente de acero y sin embargo éste será tan ligero que podrá ser cargado fácilmente.
El oro:
El oro también se devalúa, ya que con los notables avances en química no tardaba el día en que cualquier metal se pudiese transmutar para adoptar su forma.
A pesar de sus decisiones controvertidas Edison pudo ser también, con sólo proponérselo, un destacado representante de la ciencia ficción. Con excepción del oro no es difícil trazar paralelismos de todas estas proyecciones con aparatos y tecnologías de la vida moderna.
Actualmente y encaminados en el rumbo de un progreso tecnológico que incluso se incrementa, es mucho más común plantear conjeturas sobre el futuro lejano, nada indica que sean menos aventuradas que las de hace cien años ¿Qué pensarán en ese entonces sobre nuestros emotivos augurios? ¿Serán más considerados con la ingenuidad del pasado como lo fuimos nosotros?
Fuentes:
Paleofuture. The future that never was.
http://www.paleofuture.com/
EduCar. Portal educativo del Estado argentino
http://portal.educ.ar/debates/eid/cultura/no-se-puede-hacer-futurologia.php
CBS News. Thomas Alva Edison Predictions
http://www.cbsnews.com/2300-205_162-10006456.html